lunes, 14 de noviembre de 2011 | By: Casa de libros perdidos

¿Por qué nos gusta pasar miedo?

¿Por qué nos gusta pasar miedo?

La verdad es que, a simple vista, parece una pregunta ilógica o incoherente. A nadie le gusta pasar miedo, que le despierten sus temores más ocultos y le provoquen pesadillas... pero resulta que, cuando vamos al cine o escogemos un libro para leer, muchas veces terminamos cogiendo uno que nos hará pasar un mal rato...

¿Por qué? A lo mejor el ser humano es masoquista por naturaleza en su subconsciente y lo no sabe. O a lo mejor el hecho de pasar miedo nos genera tal descarga de adrenalina que llegamos a una especie de extásis que nos relaja sobremanera... Pasar miedo es algo que buscamos en realidad, como por ejemplo, cuando vamos al parque de atracciones, y subimos a la montaña rusa, lo primero que se nos pasa por la mente es que nos podemos caer, que se puede romper, o cosas similares que despiertan nuestro miedo a morir...

Lo mismo se siente cuando se escoge un libro de terror. Nadie nos obliga a cogerlo, pero nos sentimos especialmente atraídos por su contenido y por el hecho de que sabemos de antemano, que lo vamos a pasar mal. Dentro del terror, particularmente, yo me decanto por el terror "creíble", un estilo que pocos escritores saben hacer pero que garantiza pasarlo mal y sufrir alguna que otra pesadilla. El terror "creíble", como lo bautizo yo, es ese estilo que te cuenta una historia normal, cotidiana, con protagonistas corrientes, que va degradándose por diversas situaciones, a una historia de caos, sufrimiento y desesperación que te deja completamente en estado de "shock".

Así, recordamos lo que hemos comentado esta semana, por ejemplo, Edgar Allan Poe y su maravillosa forma de hacernos pasar un mal rato con una historia tan simple como "El gato negro" ó "El cuervo", personas que escogen en su momento el camino equivocado, y que sus continuas decisiones les llevan a bordear peligrosamente el hilo que separa la cordura de la locura, hasta que un simple objeto, animal o persona, les despierta el mayor de sus miedos interiores y les convierte en seres irracionales. ¿Por qué nos hace pasar miedo? porque el declive psicológico de sus personajes nos podría pasar a cualquiera de nosotros, o a alguien cercano, porque en algún momento determinado, por las circunstancias que nos rodean, podríamos terminar rompiendo esa barrera entre cordura y locura y acabar con una vida normal y cotidiana... 

Otro ejemplo de terror "creíble" es Stephen King a través de su novela "Cujo". ¿Quién podría saber que un perro, de la noche a la mañana, se volvería un ser sediento de sangre? King jugaba en ese libro a mostrarnos cómo nuestra vida puede acabar destrozada por un simple animal de compañía que se convierte, de la noche a la mañana, en un monstruo incontrolable que se dedica a sembrar el caos y el dolor por donde pasa. La diferencia entre King y Poe es que el primero ataca más a nuestra fibra sensible con sus novelas, al hacer que personajes frágiles, sensibles o que nos inspiran cierta simpatía, sean los que más sufren el castigo del miedo irracional que despliega. En "La tienda", "Misery" o "Carrie" nos lo muestra en todo su esplendor utilizando varios campos, como el de la persona seguidora acérrima de un personaje famoso que crea un mundo paralelo al real (cosa que en la vida real ya ha pasado alguna vez), el acoso a una persona que termina despertando en su interior el afan de venganza por encima de todo (cuidado con la venganza, es la llave que abre al mayor de los terrores), o, por ejemplo, mostrarnos lo fácil que es dejar salir a la ira contenida durante años con un simple gesto, y que dos personas que han mantenido un saber estar a base de educación, terminen sacando a relucir todos los rencores guardados durante años con la mayor de las iras y venganzas posibles... eso es real, puede ocurrir, y puede ocurrirnos a nosotros, y eso es lo que da miedo...

También es fácil despertar el miedo con las supersticiones. Payasos, gatos negros, ojos de muñecas, escaleras... a la gente, el hecho de ver alguna de estas cosas, les despierta una alarma interior de inquietud. Los payasos son personajes que a mucha gente les inspira miedo, un miedo irracional que les lleva a no acercarse a un circo, e incluso cruzar de acera cuando ven a alguien disfrazado de payaso. En vez de asociar al payaso al humor, lo asociamos al mal. Incluso King lo hizo en "It", y con ello consiguió que mucha gente le cogiera miedo al payaso de cierta cadena de hamburgueserías... Otro caso son los ojos de muñecas, hay mucha gente que no puede mirar a los ojos de las muñecas, ya sean de porcelana o no, porque tienen la sensación de que ellas realmente los están mirando, y que parece que les sigue con la mirada mientras se mueven. Esa sensación genera mucha intranquilidad y desperta un miedo irracional a un objeto que creemos que nos puede hacer daño... Rafael Marín, en "La ciudad enmascarada" utilizaba un ojo de nácar de muñeca para tenernos, durante medio libro, completamente asustados ante la idea de que ese ojo apareciera de nuevo en la vida del protagonista.

Así, en el terreno nacional, también contamos con varios escritores que saben mostrar ese terror "creíble". Uno de nuestros favoritos, sin dudarlo, es David Jasso. Pongamos un ejemplo de cómo Jasso puede convertir una historia de lo más normal, en una correlación de situaciones sinsentido que terminan destrozando la vida de una persona. En "Día de perros", Jasso nos muestra a un par de chicos adolescentes que se aburren una tarde y deciden hacer una gamberrada, como por ejemplo, robar un perro en un parque. Ese hecho les lleva a sufrir una concatenación de situaciones cada vez más graves que les terminará llevando a un final de día caótico donde sus vidas ya no volverán a ser como antes... un simple robo de un perro, el choque con otras personas en el peor momento, y el desajuste psicológico que produce ese robo en uno de los personajes, llevan a Jasso a mostrarnos cómo un hecho fortuito y accidental puede provocarnos el peor día de nuestra vida. Y lo hace tan bien, y te lo muestra tan factible, que te lo crees y eso hace que el lector tenga, por un momento, la sensación de desasosiego y miedo a que le pueda pasar en algún momento a él también. No la misma situación, pero si que un hecho banal pueda romper la barrera psicológica de alguien cercano y provocar alguna situación parecida. Ese miedo a que te pueda suceder, es la clave de que consideremos los libros de Jasso como de lo mejor del panorama de terror de nuestro país. Olvida a seres sobrenaturales, bichos asquerosos o psicópatas peliculeros, y nos genera miedo con un hecho de lo más normal.

Sea como fuere, la sensación de pasar miedo durante la lectura de un libro nos libera de adrenalina contenida y nos permite enfrentarnos a nuestros temores más ocultos, ya sea por el afán de intentar superarlos, como por el hecho de mostrarnos, a nosotros mismos, hasta donde llega nuestro aguante emocional en lo que se refiere a sufrir con historias que nos dejarán sin dormir... a veces, es bueno pasar miedo...

1 comentarios:

arati dijo...

Excelente artículo. He entendido un poco mejor porqué, cuando tengo insomnio, me gusta leer historias de terror

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