domingo, 6 de noviembre de 2011 | By: Casa de libros perdidos

Hablamos con... Santiago Morata

Después de leer "El constructor de pirámides", sólo puedo felicitarte porque el libro destila calidad literaria por todos lados y una ambientación histórica excelente.

La primera pregunta gira entorno a la época en la que sitúas la novela.¿Por qué volver a Egipto? 
 
Porque aún tenía interrogantes que no dejaban de llamarme la atención, y por más que se expliquen a nivel de eruditos, los ciudadanos de a pie nos lo seguimos preguntando. Yo quería responder a esos misterios de manera que fuera fácilmente entendible, tanto por egiptólogos como por neófitos. Y fíjate si hay: ¿Quién, por qué y cómo se construyen las grandes pirámides? ¿Por qué se pasó de enterramientos en el suelo a mastabas y luego a pirámides? ¿Por qué se construyó la esfinge? ¿Cómo y por qué se embalsamaban los cuerpos? ¿Por qué ya nunca se volvieron a construir grandes pirámides? ¿Cómo eran las ceremonias religiosas? ¿La vida cotidiana en todos los estamentos? ¿El sexo? 

Santiago Morata
¿Ha sido difícil generar la ambientación de la novela? ¿Hubo que dedicarle mucho tiempo a la documentación?
 
Todas mis novelas tienen un estudio histórico y de ambientación de año a año y medio antes de escribir una sola palabra. Afortunadamente, en este caso y sobre todo en la siguiente novela sobre el antiguo Egipto, la que completa la trilogía, he contado con el asesoramiento de varios egiptólogos e historiadores de mucho prestigio que me han ayudado con la investigación, la búsqueda de fuentes y me han corroborado la novela al fin, con lo que ha sido un poco más fácil. De hecho, en la tercera novela, utilicé el material que me proporcionaron los egiptólogos que llevaron la excavación de la mismísima tumba de los protagonistas. Más no se puede pedir. Para la ambientación, mantengo intactas las sensaciones maravillosas de mis viajes a Egipto, y las que me traspasan los apasionados. No es en vano, es un país que enamora.

De la novela, una de las cosas que más nos ha gustado ha sido la ambientación y los personajes, reales, creíbles, ¿fue difícil darles vida, hacer que la gente los vea cómo tú los describes?
 
Hay bastante material que describe a los personajes, por su conducta, por las descripciones de los historiadores, e incluso por los dibujos y esculturas. A partir de ahí, intento crear un perfil psicológico de cada personaje, y que cada uno de ellos tenga vida, pues hay muchas novelas que centran todo en la acción sobrada de épica y falta de sentimientos. Yo intento encontrar un equilibrio entre los sentimientos y la acción, entre la historia que la novela contiene y lo ameno y rápido de la trama…

Al ver que los dos personajes masculinos protagonistas Snefru y Keops, posee un carácter completamente antagónico, ¿resultó más complicado darle vida a uno frente al otro? ¿Pudiste ser neutral o durante la documentación y creación de la novela sentías debilidad por alguno de ellos?
 
Siendo uno un malo de libro, y el otro tan querido por su pueblo, la verdad es que no resultó muy difícil crearlos. Eso puede parecer que simplifica los personajes por contraposición, que quiero hacerlos como las marionetas del guiñol, el bueno guapo y el malo feo, pero es que las crónicas los describen de este modo. De todos modos, uno no puede evitar tener simpatía a Snefru por lo que supuso para su pueblo. La diferencia es tan grande como que uno de ellos recibió sus pirámides como regalo del pueblo de buen grado, y el otro tuvo que obligarlo a trabajar para él.

¿Cuál de todos los personajes ha sido el más querido?, ¿Y el que más ha costado elaborar? 

Los personajes más complicados son los que evolucionan, porque es difícil que los cambios resulten coherentes con la trama, así que fue especialmente difícil en los casos de Harati y Uni, y me resulta muy querido Harati, porque es el que más maltrato.

Si tuvieras que reescribir la novela, ¿modificarías algo?
 
Tal vez me dejara llevar por mis impulsos literarios y la hiciera mucho más descriptiva, más densa, como Milenio de Pasión, donde me recreé a gusto, pero creo que eso no es lo que el lector pide para este tipo de novelas. Más tarde quizás lo haga en otra que lo requiera.

Una vez acabada la novela, ¿Qué se siente cuando se ha terminado de escribir la historia?
 
Dicen que es como un parto, aunque el parto responde más a la publicación que a la elaboración. La fase de documentación es muy ingrata. La escritura es como el éxtasis, y las mil correcciones de nuevo un horror, así que el momento de poner la palabra final es como un desgarro. Una vuelta a la realidad tras unas vacaciones en el pasado. Tan difícil es saber parar a tiempo como el primer capítulo que uno escribe.

Viendo que has contado la historia de Keops, con quien comenzó la construcción de las tres grandes pirámides de Egipto, ¿tienes intención de continuar con Kefren ó volver a Egipto en tu siguiente novela, o piensas cambiar de época?
 
No, en absoluto. Creo que respondo a todos los interrogantes, y la vida de Kefrén es como una continuación de la de Keops, de control absoluto del pueblo, así que no hay color hasta Mikerinos.
 
No. Mi próxima novela, la que completa la trilogía sobre el antiguo Egipto se basa en la vida de la faraón Hatshepsut. Es distinta. Una historia de amor preciosa, no exenta de la historia y sus curiosidades, pero diferente de las otras dos. Ninguna tiene que ver, ni cronológicamente ni en ningún otro aspecto con las otras dos, aunque las tres tienen el mismo compromiso con la historia. De momento termino con Egipto, aunque me reservo la posibilidad de continuar si encuentro un tema que me fascine, y con la cantidad de amigos locos por el tema, no será difícil que suceda.

La novela histórica, de unos años a esta parte, parece estar plagada de novelas con un alto contenido ficticio que pone en entredicho al género literario en general, ¿qué opinas de ello? ¿Eres partidario de volver a la novela histórica pura? 
 
Antes era más vehemente en la defensa de lo que tú calificas como pura. Hoy encuentro que tal novela pura no existe. La novela histórica es ficción por naturaleza y los novelistas no debemos pretender dar clases de historia, sino entretener (y lo digo yo que tanto estudio), porque no estábamos allí para contarlo y no sabemos de qué pie cojeaban los historiadores que nos han legado sus crónicas. Si hoy en día los periódicos de bandera política opuesta no se parecen, imagínate en el 2600 a.C. Por supuesto que soy partidario de la vuelta a este tipo de novela, pero este concepto es tan relativo que todos van a querer subirse a este carro, como sucedió con el código da vinci. Yo podría poner más ficción en mis novelas, pero hasta el día de hoy, el camino que he escogido es el que sigo. Eso sí, lo que pido a los novelistas es honestidad. Que como hago yo, en el epílogo aclaren las licencias y las verdades para no confundir al lector. En eso radica el compromiso, no en una supuesta novela perfecta desde el punto de vista de la historia.

Vemos que has cambiado de editorial y has pasado a PÁMIES, una editorial que a nosotros, personalmente, nos gusta mucho por su selección de libros. ¿Qué tal ha sido el cambio? 
 
Estupendo. La verdad es que el trato, la portada, la distribución etc., son geniales. Prefiero el trato más cercano de una editorial como Pàmies al de una gran editorial, donde apenas hay una relación personal.

Y ahora, ¿Qué planes hay para un futuro cercano?
 
Publicar, tal vez el año que viene la novela sobre Hatshepsut. También estoy pendiente de respuesta editorial a una novela de ficción que escribí entre dos históricas como un ejercicio de relax entre tanto estudio. Una fantasía sobre los estragos que estamos causando en el mundo.
Ahora estoy escribiendo sobre el s. XVI, la historia de un famoso bandolero aragonés. Un personaje que os va a encantar, como paso previo a mi novela más ambiciosa sobre la Europa de Felipe II.


Siempre hacemos una serie de preguntas al escritor no relacionadas ya con el libro, sino con su faceta como lector...¿Cual es el primer relato o autor que recuerdas haber leído? 

Mortadelo y Filemón. Aprendí a leer con ellos a los tres años. Aún me hacen reír.

¿Qué libro ha sido el que te ha dejado huella, el que más te ha impactado? 

Muchos. Los que me inspiraron a escribir mi primera novela fueron El Salón Dorado de J.L. Corral y El Estrellero de San Juan de la Peña de Ángeles de Irisarri, pero muchos me han encantado, como el Nombre de la Rosa, Sinuhé el Egipcio, y los clásicos en general de la novela histórica. Hoy también leo negra, fantástica, etc.

¿Y el autor favorito? 

Ken Follett. Me encantaban sus viejas novelas sobre espías, y hoy, su Caída de los Gigantes me parece genial.

¿Podrías recomendarnos algún libro a la gente que hemos disfrutado con "El constructor de pirámides"?
 
Sin duda. El Lector de Cadáveres de Antonio Garrido (y mis otras novelas, por supuesto).

Mucha suerte Santi!!
 
Muchisimas gracias y un abrazo muy fuerte.

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